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jeudi, octobre 07, 2010

Writeaway
“Conigli sotto la Luna” (Series) 3

He lost some of his ability to wander. It had been a long time without walking mile after mile breakfastless, no defined goal ahead, assisting to two different and simultaneous concerts – the endless stream in his head, and the light and sound forcing their way into him. But, being a well administered dude, he planned some of his unexpected – unwanted – freedom: getting some cigarettes was paramount, with them he could begin to sketch a road; then, the trolley – cause it was cheaper. Unwillingly recreating Buenos Aires and descending at Recoleta when the bus stopped at Chapultepec. The city offered new patterns but he had no interest, nor any reason, to get lost into them. At one point, he assumed what he already knew – maybe even before getting out of the house – and, while heading to yet another Starbucks, he proceeded to methodically ingest the alegría he had packed, carefully controlling the gag reflex and overlooking the sickly sweet flavour and the heartburn it caused.

He passed the bankcard to the young and rude barista and, in the motion, knocked down some publicity item. He still wonders why he apologised for that. Finally, he sat out to drink and smoke – same old routine: netbook, coffee, cigarette pack, stolen lighter, and backpack at the side chair, Yeah Yeah Yeahs still repeating in the earphones. I would like to say he felt – or thought, or discovered – that he had lost his writing drive. But we know the truth very well, him and me, and there’s no point any more in trying to conceal it from you, he never had any writing drive – or will, or even any hint of writing capacities. And there he was, once again, forcing his way ahead the white jungle of nothing, clumsily tracing a path of black pixel symbols that he fantasised to master, but which he don’t really know – or understand. Desperately, he wanted to channel the tension in his body and skin through a flow of words that he dreamt of being like a wide and straight highway but are just mere stonemarkers in the woods. As if he had never really got out of home and had just read away his journeys through various cities in travelguides, he only kept notes of those imaginary markers to confirm a certainty that something had to exist outside, somewhere. I know he needed – I know I still need – a witness to visit the marked places with him, someone to listen so he could believe his own stories. The white page – whether it was made of paper, electronically projected over a screen, or just the air echoing his words – was an obsession for this obsessive character, and another excuse for feeling frustrated – but that’s just common place for obsessive-compulsive personalities. Everybody knows that one can’t just write down seldom feelings and reflections; no matter how good they may be, they will not be worth reading.

He was unable to express his highest desire to drain out all of his own thoughts and feelings and let the world in: to stop the boundless stream in his head and let in the noise – the experience of riding the bus, staring out the window and feeling the air over one’s face. The one that repeats, potentially – uniquely –, in every city at any moment of the day or the night. But he just couldn’t recreate that sense of selflessness with words and was, thus, condemned to fill his pages with anecdotes. I feel sympathy for my brother’s pain, but don’t try to help him any more. I found abode for my own anecdotes within my log, and I keep it always hidden; now, I content myself with just half of the work, the one half that I master. I read and depart, but never try to come back home: I don’t write, I never do.

I found Brother today at noon, sitting in yet another Starbucks, drinking and smoking – same old routine, again: netbook, coffee, cigarette pack, stolen lighter, and backpack at the side chair. I tried to say hello, but he didn’t notice me. Being trapped nowhere, imagining himself away, and never getting anywhere, I can’t welcome him back to the world. I can’t wave him goodbye for good.






Ciudad de México 20101007 1541 - Yom Hameshi, 29 Tishrei 5771

mardi, mai 27, 2008

Hic et nunc

À un moment donné, non
plutôt
au moment voulu
j’ai cru qu’il fallait me taire

et me suis tu
et
tenu coi

Mais aujourd’hui les mots sonnent
bourdonnent dans ma tête
me disant que je suis de nouveau
sur la route, dans la lutte

des possibilités de moi
de soi sur moi

J’ai deux chambres, deux espaces
l’une de jour, première
l’autre de seconde nuit
elles s’ignoraient l’une l’autre

mais je les ai quittés toutes deux. J’errais
voulais m’abandonner à l’intempérie

me cuire à la glace extérieure
quand mon cœur m’a
déserté, quand ma mie
me quitta

Creux, je délirais à la fin du dedans, si jamais
j’arrivais à noyer profond, égoïste, au sein du Même

mais le poids de mon fardeau me ramenait
toujours à la surface
limite, faussée
entre l’eau douce et la saumure

comme l’œuf qui flotte paisiblement
sans conscience de sa propre masse

Demeurant dans cette frontière sans limites
sans extrêmes visibles ou fixables
j’ai décidé d’habiter
mon deuil




Ciudad de México 20080527 0233 - 22 Iyyar 5768

mardi, octobre 02, 2007

… No se olvida
Esta unidad está protegida por el Salón de la justicia… (Series) 1

El siguiente es el incipit de un texto publicado, precisamente, en octubre de 1968, en el primer número de la revista Comité. Aprovecho la fecha de hoy para citarlo y espero que en el futuro, y ya sin necesidad de pretextar el almanaque, pueda reproducir el texto íntegro:


« El comité de acción es el instrumento mismo de la lucha política. »
León Trotsky*


« Afirmar la ruptura


1.
El objetivo único, es decir, también inmediato, evidente, es decir, escondido, directo-indirecto: afirmar la ruptura. Afirmarla: organizarla volviéndola cada vez más real y más radical.
¿Qué ruptura? La ruptura con el poder, por tanto, con la noción de poder, en todos los lugares donde predomina la noción de poder, en todos los lugares donde predomina un poder. Esto vale ciertamente para la Universidad, para la idea de saber, para la relación de palabra docente, dirigente y quizás para toda palabra, etc., pero eso vale incluso para nuestra concepción incluso de la oposición al poder, cada vez que esta oposición se constituye en partido en el poder.

2.Afirmar radicalmente la ruptura: eso equivale a decir (es el primer sentido) que estamos en estado de guerra contra aquello que, en todo lugar y siempre, sólo se relaciona con una ley que no reconocemos, con una sociedad cuyos valores, verdades, cuyo ideal, cuyos privilegios nos son extraños; y que, por ende, sólo se relaciona con un enemigo tanto más temible cuanto que parece más complaciente.

3.Llevar a cabo la ruptura no sólo implica liberar o intentar liberar de su integración en la sociedad establecida a las fuerzas que tienden a la ruptura; también significa procurar que realmente, y cada vez que se lleva a cabo, sin dejar de ser activo, el rechazo no sea un momento solamente negativo. Éste es, política y filosóficamente, uno de los rasgos más fuertes del movimiento. En este sentido, el rechazo radical, tal como el movimiento lo sostiene y como nosotros debemos sostenerlo, supera por mucho la simple negatividad, si es la negación de aquello que no ha sido todavía planteado y afirmado. Poner en claro el rasgo singular de este rechazo es una de las tareas teóricas del nuevo pensamiento político. Lo teórico no consiste, evidentemente, en elaborar un programa, una plataforma, sino por el contrario, fuera de todo proyecto programático e incluso fuera de todo proyecto, consiste en mantener un rechazo que afirma, en emitir o mantener una afirmación que no complazca, sino que moleste y se moleste, y que tenga una relación con el desarreglo o el desarrollo, o incluso con lo no estructurable. A esta decisión de rechazo que no es un poder, ni poder de negar, ni negación en relación con una afirmación previamente planteada o proyectada, a ella se la nombra cuando se hace intervenir, en el proceso “revolucionario”, la espontaneidad, con la reserva de que esta noción de espontaneidad está, desde muchos puntos de vista, sujeta a caución, y es vehículo de más de una idea dudosa —por ejemplo, una especie de vitalismo, de autocreatividad natural, etc.

§

Hoy, como durante la guerra de 1940 a 1944, el rechazo a colaborar con todas las instituciones de poder gaullista debe imponerse a todo escritor, a todo artista de oposición, como la decisión absoluta. La cultura es el lugar donde el poder siempre encuentra cómplices. Por medio de la cultura, recupera y reduce toda palabra libre. Hay que luchar contra esta complicidad de la cultura y mostrar que hay en la cultura una relación de posesión por el sentido y un uso de las fuerzas represivas funcionando independientemente del juego social. »**


* « El primer y único número [de Comité] estaba precedido de [esta] cita de Trotsky ». Tomado de la nota preliminar a la “Segunda parte” (“El Comité de acción Estudiantes-Escritores, seguido de La revista Comité, 1968”) del libro: Maurice BLANCHOT, Escritos políticos, L. Bidon-Chanal (tr.), Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2006, p. 92.

** Comité, núm. 1, Boletín publicado por el Comité de acción de Estudiantes-Escritores al servicio del Movimiento (octubre de 1968), en Maurice BLANCHOT, Escritos políticos, op. cit., pp. 101-103. Aunque la autoría de Blanchot sobre el texto es incuestionable, cabe citar la aclaración que señala esta misma edición de Escritos políticos (que recuerda el carácter propio de Blanchot como escritor y la naturaleza ideológica de Comité como publicación): « […] conforme a lo que deseaba Blanchot, [la redacción de los textos que componen Comité] es anónima », p. 100.


N. B.: Nat publicó una reflexión muy personal, además de una cita, sobre lo que no siempre recordamos (ni hoy ni en otras fechas).




Ciudad de México 20071002 1737 - 20 Tishri 5768

mercredi, février 21, 2007

Miércoles de ceniza


Memento homo, quia pulvus es
et in pulverem reverteris.


Memoria del por-venir para hacer justicia al presente:

Ceniza para distinguir lo grande de lo pequeño,
claridad para separar lo importante de lo demás...

« [Pour savoir] distinguer l’empirique de l’essentiel [comme Hegel, lui, le savait] ».*

Habrá alguna verdad que no cambie, alguna que permanezca. Una constante. Pero yo no la conozco.

*Maurice BLANCHOT, L’Instant de ma mort, s/l, Fata Morgana, 1994, p. 15.




Ciudad de México 20070221 2306 - 4 Adar 5767